
Durante toda nuestra existencia las mujeres atravesamos distintas etapas en las que las hormonas cumplen un papel fundamental y con ellas, los cambios naturales que marcan un antes y un después. Por ejemplo, la pubertad, el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia. Dichos cambios generan transformaciones físicas, emocionales y mentales como variaciones en el humor, trastornos de sueño, sofocos, fatiga, disminución de la libido, aumento o pérdida de peso inexplicable. Por ello, es clave conocer los síntomas de cambios hormonales en la mujer, para identificarlos a tiempo y tomar decisiones que nos ayuden a sentirnos mejor.
¿Qué son los cambios hormonales en la mujer y por qué ocurren?
Las hormonas son esos mensajeros químicos que regulan muchas funciones de nuestro cuerpo, como el ciclo menstrual, el metabolismo, el estado de ánimo, la libido y más. En nosotras, los cambios ocurren naturalmente a lo largo de diferentes etapas de la vida, como la pubertad, el embarazo, la lactancia y la menopausia. Sin embargo, puede existir un desequilibrio en su producción, ya sea por causas naturales o por factores externos, que traen consigo diferentes síntomas físicos y emocionales.
¿Qué significa estar hormonal?
Cuando escuchamos o decimos frases como “estar hormonal”, nos referimos a los momentos en los que las hormonas están cambiando más de lo habitual. Se relaciona comúnmente con cambios de humor, sensibilidad emocional, cansancio o inflamación. No significa que algo anda mal, sino que el cuerpo está respondiendo a variaciones normales, al estrés o etapas como la premenopausia.
¿Cuáles son los síntomas de cambios hormonales en las mujeres?
Si te has preguntado ¿cómo puedes identificar los síntomas que son propios de los cambios hormonales, especialmente durante la menopausia? ¡Tenemos la respuesta a tu pregunta! Algunos de los más comunes son:
Los sofocos o subidones de temperatura repentinos: seguramente has escuchado hablar de los famosos sofocos, pero ¿sabías que estos se deben a las hormonas? Es normal que sientas una sensación de calor que te ponga a sudar o que haga palpitar con más fuerza tu corazón.
Montaña rusa de emociones: con el sube y baja de hormonas, también se altera tu estado de ánimo, por eso, es normal que te sientas un poco más irritada y de repente estés a las carcajadas, todo en pocos minutos.
Disminuye la líbido: esto no significa que ya no sientas placer o no sientas ganas de tener intimidad con tu pareja, simplemente puedes evidenciar que estas ansias aparecen con menor frecuencia.
Insomnio: las fluctuaciones hormonales pueden alterar tu patrón de sueño, haciendo que te despiertes en medio de la noche o que tengas dificultad para conciliar el sueño.
Dolores de cabeza: los cambios hormonales pueden provocar migrañas o dolores de cabeza intensos que no desaparecen fácilmente.
Cambios de apetito: durante los cambios hormonales, es común que sientas cambios en tus niveles de hambre y saciedad, lo que puede llevar a comer en exceso o a no tener ganas de comer en absoluto.
Periodos o menstruaciones dolorosas: si bien los dolores menstruales son comunes, los cambios hormonales pueden empeorarlos y provocar mayor incomodidad y dolor durante el período menstrual.
Problemas de memoria: Las fluctuaciones hormonales pueden afectar tu capacidad para concentrarte y recordar información, lo que puede llevar a sentir que tu memoria no es tan aguda como solía ser.

Cambios físicos causados por desequilibrios hormonales
Además de los síntomas emocionales o sensoriales, los cambios hormonales también impactan físicamente. Al disminuir los niveles de estrógeno, especialmente al acercarse o llegar la menopausia, se producen varios efectos en el cuerpo. Aquí te contamos cuáles son los más comunes:
Piel: cuando se disminuyen los niveles de estrógeno, baja el colágeno, un componente fundamental que le da elasticidad y humedad a la piel, manteniéndola tensa. Por eso, uno de los cambios físicos más evidentes, es que la piel se reseca más, y por ende, aparecen más arrugas y marcas en ella.
Composición corporal: si sueles tener una vida sedentaria, estos cambios serán mucho más evidentes, pues estas alteraciones hormonales vuelven más lento el metabolismo, por eso, las mismas calorías que consumías antes, ahora pueden notarse un poco más. La grasa corporal también empieza a distribuirse de diferente manera.
Vida sexual: no solo disminuye tu líbido sino que, la baja de estrógenos afecta en la lubricación de tu zona íntima durante las relaciones sexuales, por ello, pueden resultar un poco incómodas, ¡pero esto no es nada que un buen lubricante a base de agua no pueda solucionar!
Huesos: el calcio de los huesos también disminuye, así debes tener más cuidado durante esta etapa. Si los huesos no son tan fuertes como antes, entonces puedes tener más riesgo de lastimarte.
Dientes: el tejido que conecta los dientes con las encías se puede debilitar, así que lo mejor es ir donde tu odontólogo para que te recomiende cuáles alimentos debes evitar o te enseñe otras forma de comerlos.
Cabello: seguramente has notado que encuentras tu cabello en distintas partes de la casa; esta caída de cabello sucede porque la disminución de los estrógenos hace que este pierda un poco de fuerza y volumen.
Vejiga: cuando disminuyen los estrógenos, se pueden debilitar los músculos del suelo pélvico, y es posible que sucedan escapes involuntarios de orina.

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Diferencias entre cambios hormonales normales y desbalance hormonal
Los cambios hormonales normales aparecen en momentos como el ciclo menstrual, el embarazo, el posparto o la menopausia. Sus síntomas suelen ser temporales y manejables como son las variaciones de energía, cambios de humor leves, sensibilidad en los senos o alteraciones del sueño.
El desbalance hormonal, en cambio, ocurre cuando las hormonas permanecen muy altas o muy bajas durante más tiempo del esperado. Sus síntomas tienden a ser más intensos y persistentes: ciclos muy irregulares, aumento inesperado de peso, caída del cabello, acné severo o cambios emocionales que afectan tu día a día.
Normal: síntomas cíclicos, leves y que no alteran la vida diaria.
Desbalance: señales fuertes, constantes y que interfieren con el bienestar.
¿Cómo afrontar estos síntomas de cambios hormonales en la mujer?
Como cualquier cambio en la vida, los hormonales son completamente naturales, y debes entender que no estás sola en ellos. ¡Todas las mujeres pasan por diferentes transformaciones! Sin embargo, puedes seguir estos tips para que sea mucho más sencillo adaptarte a ellos:
Realiza ejercicios físicos: cuando haces algún deporte que te gusta, no solo te sientes mejor con tu cuerpo, sino que durante el proceso se liberan hormonas que te permiten estar más estable emocionalmente y mantener tu bienestar.
Ten hábitos saludables: debes tener en cuenta que es necesario tener una dieta balanceada, pues como el metabolismo ahora es más lento, las calorías que le entran a tu cuerpo se demoran más en ser procesadas. Por eso, intenta consumir menos alimentos que tengan grasas, dulces y lácteos, e intercambiarlos por otros ricos en vitaminas y minerales. Además, puedes moderar el consumo de café, vino y evitar el cigarrillo.
Consulta con tu médico: ¡No todo está bajo tu propio control! Tu cuerpo está cambiando al igual que tu mente y tus emociones, así que es natural necesitar orientación médica para entender cada fase de tu proceso, porque claro está, todas vivimos transiciones diferentes. Consultar con un especialista te ayudará a tener más claridad sobre los cambios y los tratamientos que mejor funcionen en tu caso.
Considera la terapia hormonal después de la menopausia: verás cómo, con el pasar del los días, van a llegar a ti un sinnúmero de alternativas que podrías considerar y, entre ellas, la terapia hormonal que consiste en el reemplazo de estrógenos para mejorar muchos de los síntomas asociados con la menopausia. Es importante que evalúes muy bien el tratamiento antes de comenzar, ya que la dosis y los riesgos pueden cambiar según cada caso.
Ingiere más calcio: con el tiempo, nuestro cuerpo deja de absorber más calcio del que estábamos acostumbradas, por eso, somos más propensas a la pérdida de masa ósea y a enfermedades como la artrosis u osteoporosis. Algunas prácticas como tomar el sol o alimentarnos con diferentes vitaminas, pueden ayudarnos a transitar más tranquilamente esta maravillosa etapa.

Entender los cambios hormonales es una forma de cuidarte, de ponerle nombre a lo que sientes y de abrazar cada transformación que llega con el paso del tiempo. Tu cuerpo está cambiando, adaptándose y hablándote. Por eso, escucharlo con atención, buscar apoyo profesional cuando lo necesites y rodearte de herramientas que te den bienestar, como hábitos saludables, información clara y productos pensados para acompañarte, como las Toallas TENA Discreet en caso de escapes de orina, puede hacer que este camino sea mucho más amable.
Fuentes
https://www.unidaddelamujer.es/cambios-hormonales-a-partir-de-los-40-anos/
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